De forma constante estamos tomando decisiones. A través de este proceso nos acercamos a un destino, y nos alejamos de otros. Por ello, es importante que el proceso para la toma de decisiones esté bien estructurado para que a través del mismo nos acerquemos a las metas que nos hayamos propuesto.

A continuación recogemos algunas cuestiones que deben ser consideradas :

- Toma decisiones en su justo momento. La decisión debe ser tomada cuando tengas toda la información que necesites para ello. Si la tomas en un momento inadecuado, en el que no cuentas con toda la información, puedes generar un resultado no deseado. No te precipites. Toma la decisión cuando estés preparado para ello.

- Asume la complejidad del proceso. La decisión no es correcta o incorrecta. Simplemente se adopta en función de la información disponible. Ante un mismo hecho, podemos tomar decisiones totalmente distintas en función de la información disponible.

- No tomes las decisiones con miedo. Si el miedo te acaba dificultando decidir, debes entender que la “no decisión” también implica un riesgo.

- Decide si quieres tomar la decisión con la cabeza o con el corazón. La toma de decisiones basadas en emociones no es incorrecta, pero debes decidir que quieres tomarla en base a la emoción. Si no es así, deja las emociones al margen, y toma la decisión con “cabeza”.

- Toma la decisión después de haber considerado concienzudamente todas las posibilidades. Es necesario realizar un análisis previo de todas las alternativas existentes para poder decidir cuál es la mejor entre todas ellas.

- Firmeza. Una vez hayas tomado la decisión, mantenla con firmeza para que el plan que has ideado se lleve a cabo tal como lo has trazado.

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