A buen seguro, en más de una ocasión, has sentido que tu nivel de estrés se disparaba. ¿Te has preguntado alguna vez cuál es la causa de ese estrés? Y lo que es más importante, ¿Tienes algunos mecanismos que te permitan destruirlo para volver a un estado emocional de equilibrio y máximo rendimiento?

Es una realidad que no siempre podemos controlar los factores que nos inducen al estrés, pero ciertamente y de manera absoluta SIEMPRE podemos controlar el modo en que reaccionamos ante el. La gran clave está en comprender que el estrés es simplemente el resultado de como interpretamos los acontecimientos que suceden en nuestra vida.
Y lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos el poder para determinar como nos van a afectar esas situaciones de estrés. Veamos a continuación seis de las formas más efectivas de eliminar el estrés :

1.-Enfoca en lo que puedas controlar. 
Es una pérdida de tiempo absoluta dedicar tus energías, tus pensamientos, tu enfoque y tus emociones a situaciones que escapan de tu control. Aunque puedes influir e incluso controlar algunos acontecimientos, la UNICA cosa sobre la que tienes un control absoluto es como respondes a las cosas que te suceden.
Dicho de otro modo, siempre puedes controlar lo que cada circunstancia supone para tí, pudiendo transformar cada situación de estrés en una oportunidad para producir resultados más positivos.

2.-Crea una inercia positiva.
Comenzar el día con una rutina que te sitúe en un estado emocional absolutamente positivo es una de las cosas más poderosas que puedes hacer para desterrar el estrés de tu vida. Muchos de nosotros vivimos inmersos en un ritmo de actividad tan frenética, que en muchas ocasiones olvidamos tomar algo de tiempo para cuidarnos nosotros mismos. Y el mejor momento para hacerlo son los primeros instantes de cada día.
Comienza cada jornada visualizando y enfocándote en tus objetivos, no en tus temores. Da un paseo vigoroso. Toma un poco de tiempo para agradecer todas las bendiciones que tengas en tu vida. Crea una sensación de atracción hacia los sueños que pretendes conseguir en el futuro… En definitiva, haz que esos primeros instantes de cada día te situen en un tono emocional vigoroso y positivo.

3.-Cambiar el enfoque del esfuerzo a los resultados.
Cuando solo enfocamos en lo dificil que resulta hacer algo, estamos maximizando las posibilidades de sufrir un alto índice de estrés. Todos hacemos tareas cada día que pueden resultar pesadas o desagradables, pero serían mucho más llevaderas si el enfoque estuviese puesto en el resultado final a conseguir.
Cuando conscientemente se enfoca en el resultado, en el premio, todo se ve desde una perspectiva muy diferente.
El enfocar solamente en el esfuerzo es un error que generalmente muchas personas cometen cuando están planificando su tiempo. Hacen listas de cosas por hacer, en lugar de hacer una lista basada en objetivos a conseguir. Siempre se ha de pensar primero en los objetivos, y estos nos marcarán después las mejores acciones que tendremos que llevar a cabo para lograrlos.

4.-Genera un cambio en tu fisiología.
La forma en la que utilizas tu cuerpo tiene un impacto tremendo en como te sientes. Dicho de una forma muy simple: “Tu fisiología condiciona tu psicología”.
Si piensas por un instante en como utilizas tu cuerpo cuando te sientes abatido o deprimido, te darás cuenta de que siempre existe un patrón fisiológico asociado: cabeza mirando al suelo, hombros abatidos, movimientos lentos… Y en el sentido opuesto, también existen pistas muy claras de una fisiología asociada a momentos de máximo rendimiento: hombros y cabeza ergidos, mayor rapidez de movimientos, respiración más poderosa,…
Nunca subestimes el increíble poder de un cambio en tu patrón fisiológico para lograr un cambio emocional. Los resultados al hacerlo son simplemente extraordinarios.

5.-El poder de la respiración.
Oxígeno igual a vida. Mantener un patrón de respiración adecuado es fundamental para lograr estados de máximo rendimiento. Un patrón de respiración pobre, supone tener muchas posibilidades de acceder a altos índices de estrés.
Te animo a que realices un simple ejercicio dos o tres veces cada día. Te ayudará a centrarte de manera correcta en tu respiración, y hará más por tu salud que la mayoría de programas de ejercicio.
El ejercicio puedes realizarlo tanto de pie como sentado en una silla. Empieza a inspirar profundamente utilizando el diafragma, retén el aire en tus pulmones y luego expúlsalo lentamente. El ritmo para hacerlo ha de seguir la siguiente proporción: 1-4-2. Es decir, si inspiras por la cuenta de 4, retendrás el aire hasta contar 16 y lo expulsarás mientras mentalmente cuentas hasta 8. Haz el ejercicio de acuerdo a tu capacidad pulmonar. No lo hagas de manera forzada.
Esta pauta la repetirás durante 4 o 5 minutos. Con ello, por un lado accederás a un estado de relajación, mientras que simultáneamente estimularás tu sistema linfático, produciendo un efecto depurativo y un significativo aumento de tu nivel de energía.
Te garantizo que si haces con regularidad este simple ejercicio, te darás cuenta de que esta será tu arma definitiva contra el estrés.

6.- La magia de la gratitud.
Cuando se tiene una actitud de gratitud ante la vida resulta mucho más complicado que el estrés se haga un hueco. Una buena práctica es comenzar cada día con una pregunta realmente poderosa: “¿De qué me siento agradecido hoy?”
Si comienzas a reflexionar sobre tu respuesta a esta pregunta durante las próximas dos semanas, te garantizo que tu vida comenzará a moverse en una dinámica mucho más positiva.

Como ves, son recomendaciones realmente sencillas de aplicar. No dejes que el estrés limite tu vida. ¡Toma acción y mejora tu experiencia vital!

©2010-2014 José María Vicedo
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