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    Cómo crear un nuevo año extraordinario: 10 pasos para lograr un gran objetivo

Cómo crear un nuevo año extraordinario: 10 pasos para lograr un gran objetivo

 

He querido en estos últimos días del año condensar en un artículo algunas claves que sirvan como guía para lograr que nuestros objetivos de comienzo de año terminen siendo una agradable realidad en nuestras vidas. Deseo y espero que estos sencillos consejos te sean de utilidad para que este próximo año sea un año extraordinario en tu vida.

Con la llegada del fin de año parece como que psicológicamente estamos más receptivos y atraídos hacia la fijación de objetivos para nuestra vida. Seguro que en más de una ocasión has elaborado alguna lista de intenciones para el nuevo año. Para la mayoría de personas, esas listas de intenciones no hacen más que repetirse un año detrás de otro exactamente iguales. Allí aparece siempre hacer ejercicio, estudiar algún idioma, comer más saludablemente, iniciar un plan de ahorro e inversión,… Intenciones, intenciones, intenciones,… pero que en la gran mayoría de los casos jamás llegan a realizarse.

La mejor forma de romper esta dinámica es seguir específicamente una serie de pasos que pueden ayudarte a maximizar las posibilidades de que esos objetivos se conviertan en realidad.

Te voy a invitar a continuación a que sigas estos poderosos pasos para un gran objetivo que desees alcanzar durante este próximo año. Nada puede hacerte crecer y avanzar más en tu vida que un poderoso objetivo claramente definido y adecuadamente planificado. Te hará crecer, cambiar, desarrollar nuevas habilidades,… en definitiva en los grandes objetivos está la verdadera esencia de la superación personal.

Así pues, ¡comencemos! Vamos a ver paso a paso cada una de esas 10 etapas para que este nuevo año termine siendo un año extraordinario.

1.-Haz una lista de los objetivos que deseas lograr durante el próximo año. A continuación elige el más importante para ti.

El primer paso es realmente sencillo. Simplemente toma algo de tiempo y escribe en una lista aquellos objetivos que te gustaría alcanzar durante este próximo año. ¿Qué objetivos conseguirían hacerte sentirte fantásticamente bien al final del año si los hubieses alcanzado? Desempolva por un instante tus sueños y aspiraciones. Piensa en todos los objetivos que son realmente importantes y especiales para ti. Y deja que la mano vaya fluyendo sobre el papel sin ponerte ningún tipo de limitaciones mentales del tipo “Este objetivo seguro que no lo voy a lograr”… Deja que la mente consciente descanse aunque solo sea por un rato y no ponga limitaciones. Ahora simplemente se trata de hacer una lista, ya entraremos más adelante en el proceso de cómo llevamos esos objetivos a la realidad.

Una vez tengas la lista, para comprender mejor todo el proceso, voy a pedirte que selecciones de esa lista el objetivo que para ti es más importante. Aquel objetivo que si lo consiguieses durante este próximo año te sentirías francamente satisfecho y realizado. Y vamos a centrarnos en ese objetivo para continuar con el resto de pasos. Luego podrás repetir el proceso con tantos objetivos como quieras. Pero de momento, a efectos de aprendizaje, nos vamos a centrar en ese objetivo más especial.

2.-Entender la diferencia entre una intención y un compromiso. Tomar una firme decisión.

A continuación coge una nueva hoja, y escribe como encabezado: “Mi COMPROMISO durante este nuevo año es _____________”, rellenando el espacio final con el objetivo que has seleccionado.

Este es un punto fundamental y es el que determina el fracaso de las listas de objetivos e intenciones del 99% de las personas. Para la gran mayoría, esas listas que elaboran a comienzos de año son solo meras “listas de intenciones”. Y existe una tremenda diferencia entre una simple intención y un compromiso. Las intenciones son meros deseos: me gustaría, tendría, debería,… pero esa clase de palabras jamás genera resultados y nunca mueven a la acción.

La gran clave es adoptar un firme compromiso con tu objetivo tomando una FIRME DECISION de que harás lo que sea necesario para lograrlo. Y una decisión de verdad implica un compromiso absoluto con tu objetivo. Implica que las excusas van a quedar totalmente al margen. Indica que mentalmente tu ya eres una persona que ha alcanzado ese objetivo. Una persona que ha tomado por ejemplo la verdadera decisión de “dejar de fumar”, desde ese mismo instante ya no es un fumador. Punto. Eso son las verdaderas decisiones. El origen de la palabra decisión proviene de la palabra latina “caedere” que significa “cortar, escindir”. Cuando se toma una decisión de verdad se corta cualquier otro tipo de camino que no sea el que hemos decidido.

Si quieres tener éxito con tu objetivo tienes que comprometerte firmemente con el. Y ese compromiso ha de ser previo a la puesta en marcha. Porque cuando el compromiso está claro desde el punto de partida, cuando tienes claro que harás el esfuerzo necesario para lograr tu objetivo, todo el proceso comienza a tener una inercia imparable.

Así pues, ha llegado el momento de preguntarte si realmente tu objetivo merece la pena y adoptar ese compromiso ABSOLUTO con el. Con este paso, estarás cimentando firmemente tus opciones para que al terminar el año ese objetivo sea una realidad en tu vida.

3.-Comienza a generar motivación. Pregúntate por qué ese objetivo es tan importante para ti.

Cuando te preocupas de definir un PORQUÉ poderoso estas maximizando las posibilidades de encontrar finalmente el COMO hacerlo.

¿POR QUÉ quieres conseguir ese objetivo? ¿Cuáles son tus razones más profundas para querer alcanzar ese objetivo? ¿Qué transformaciones positivas generará en tu vida el logro de ese objetivo? ¿Por qué es tan importante para ti? ¿Qué impacto tendrá en las personas a las que quieres y aprecias? ¿Cómo mejorará tu vida?

Así pues escribe debajo de tu compromiso con ese objetivo una descripción lo más apasionada que te sea posible de porqué es tan importante para ti su logro.

Nada motiva más que perseguir un objetivo verdaderamente deseado y que está en sintonía con tus valores y tu verdadera naturaleza. Y en esencia lo que perseguimos realmente cuando nos fijamos un objetivo, no es el objetivo en sí, sino los beneficios que éste aportará a nuestras vidas. Así pues, una persona que tenga como objetivo alcanzar unas determinadas ganancias económicas a final del año, realmente no quiere simplemente tener esa cantidad de billetes apilados en su casa. Lo que realmente quiere es la seguridad, el estatus, la capacidad de tener un mejor estilo de vida, la tranquilidad financiera para sus hijos,… Y eso serán precisamente sus porqués para lograr ese objetivo. Y es en esos porqués en los que se encuentra la motivación necesaria para poner el esfuerzo que requerirá el logro de nuestro objetivo.

4.-Haz del dolor tu aliado. ¿Cómo te sentirías si transcurriese tu vida y no hubieses alcanzado ese objetivo?

Pero todavía podemos dar un paso más si queremos generar una motivación imparable que nos impulse hacia nuestro objetivo. Los seres humanos nos movemos a la acción básicamente por dos fuerzas. Una es la inspiración, y la hemos tratado en el punto anterior definiendo tus porqués. Pero otra fuerza igualmente poderosa para generar motivación es el dolor. Tomar conciencia de lo que nos perderemos en nuestra vida si no logramos nuestro objetivo.

Así que voy a proponerte un simple ejercicio que te servirá para apalancar todavía más tu compromiso con el logro de ese gran objetivo que te has fijado. Voy a pedirte que imagines que han pasado varios años en tu vida, y no has conseguido tu objetivo. Por pereza, por dejadez, por desidia,… has ido dejando pasar el tiempo sin poner lo necesario para lograrlo. Y ese objetivo no se ha realizado. Imagina esa situación vividamente. Piensa en todas las cosas positivas que ese objetivo podía haber aportado a tu vida y que te has perdido. ¿Cómo te sientes pensando en ello? A buen seguro que tus sensaciones van a ser de tristeza y abatimiento por lo que pudo haber sido y no fue. Piensa por un instante en todas las cosas que vas a perderte si no tomas acción masiva en pos de tus objetivos.

Este es un ejercicio duro cuando se hace a conciencia, pero extremadamente liberador. Recuerdo en uno de mis seminarios a un alto ejecutivo que tras hacer este ejercicio me confesaba con lágrimas en los ojos lo siguiente:
“Uno de mis grandes sueños siempre ha sido asistir a la boda de mi hija cuando llegue el momento. Mi hija tiene ahora 7 años, y yo tengo 45. Mi gran objetivo es iniciar un plan de ejercicio, y es algo que siempre me propongo pero siempre termino dejando sin realizar. Siempre tengo mil excusas y las utilizo como argumento para justificar mi fracaso. Cuando he hecho este ejercicio, he sufrido como una especie de shock porque me doy cuenta de que si no tomo acción y sigo con mi dinámica actual lo más probable es que cuando llegue el momento de la boda de mi hija este muerto. Y eso es algo que no estoy dispuesto a permitir. Algo dentro de mi se ha puesto en marcha y hoy mismo voy a comenzar un plan de ejercicio y vida saludable sin ningún tipo de excusas.”

Ciertamente para él fue un momento revelador. Hasta tal punto le impactó aquel ejercicio, que unos 10 meses más tarde me escribió para decirme que desde aquel momento había seguido a rajatabla su plan de ejercicio todas las semanas y que se encontraba en una forma física que no recordaba desde su juventud.

Porque ahí está la fuerza y la clave de este ejercicio. Afortunadamente lo que has visualizado no es real en tu vida y todavía no ha sucedido. Tu tienes la capacidad de que eso que has visualizado no se convierta finalmente en realidad. Ahora tienes la capacidad de poner la acción necesaria para cambiar el desenlace al que la falta de acción te llevaría sin duda. Igual que lo comprendió aquel ejecutivo, tu mismo descubrirás ese poder motivador que tiene asomarnos por un instante a lo que supone dejarnos arrastrar por las excusas.

5.-Crea una visualización poderosa en la que ya aparezca el objetivo como una realidad en tu vida.

Sin duda, una de las herramientas más poderosas a nuestra disposición para empezar a cristalizar nuestros objetivos es desatar el poder de la visualización con alta intensidad emocional. Se trata de una técnica realmente sencilla, que consiste básicamente en crear una película mental en la que nos veamos a nosotros mismos tal y como si ese objetivo que perseguimos fuese ya una realidad en nuestra vida.

Para que realmente la técnica sea efectiva has de crear una visualización lo más intensa posible, en la que intervengan todos los sentidos. Has de recrearte vívidamente en lo que verás, escucharás y sentirás una vez ese objetivo esté materializado. De este modo lo que estás haciendo es enviar señales muy claras a tu cerebro y a tu sistema nervioso de que es exactamente lo que deseas conseguir. Y nunca olvides que nuestro cerebro necesita de direcciones precisas para poner en juego todo su potencial. Con tu visualización le estás dando precisamente eso, una dirección muy clara de que es lo que quieres que persiga.

Con estas visualizaciones vas a conseguir un objetivo fundamental: que tu mente comience a creerse que tu puedes conseguir ese objetivo. Y eso te llevará a generar las actitudes, confianza y recursos necesarios para ser la clase de persona que logra esa clase de objetivo. Pero has de tener en cuenta que para que realmente sean efectivas las visualizaciones necesitarás un par de requisitos importantes:

En primer lugar, las visualizaciones han de repetirse consistentemente a lo largo del tiempo. De nada sirve hacerlas de forma esporádica. Se necesita una continuidad. Lo ideal es tomar un tiempo para recrear mentalmente la visualización de tu objetivo al menos tres veces al día. Los mejores momentos son sin duda nada más levantarte, a mitad de tu jornada y justo antes de acostarte. De este modo comenzarás y terminarás cada día en un estado mental de enfoque total en tu objetivo. Y eso te ayudará a generar una motivación tremenda.

En segundo lugar, la visualización no ha de mostrarte tu objetivo como si fuese una película que le está sucediendo a un personaje. Mentalmente tienes que crear tu visualización tal y como si estuvieses viendo en ese momento con tus propios ojos el logro de ese objetivo. Por ejemplo, supongamos que tu objetivo es ayudar a una determinada persona económicamente. Tu visualización podría incluir un fragmento en el que coges un talonario de cheques y comienzas a rellenar con tu bolígrafo la cifra. Sientes como se desliza el trazo, el olor a tinta, el tacto del papel,… Como al terminar de rellenarlo te embarga una sensación de alegría. A continuación ves como llegas donde está esa persona y como le entregas el cheque. Puedes ver su cara de sorpresa, que pronto se transforma en una expresión increíble de agradecimiento… Y así continuarías con el máximo detalle sensorial posible completando tu visualización.

Es muy fácil saber si realmente se ha hecho bien una visualización por como te sientes una vez has terminado. Cuando se visualiza el logro de un objetivo verdaderamente anhelado tal y como si ya fuese una realidad en tu vida, te embargará una emoción indescriptible. Realmente la mente humana no diferencia una experiencia real e algo imaginado vividamente. Ese es el increíble poder que tienes en tus manos mediante las visualizaciones.

Así pues, ¡manos a la obra! Empieza a crear una visualización poderosa e intensa de ese objetivo que has seleccionado para el próximo año, y comienza a experimentar de primera mano el increíble poder de esta apasionante técnica.

6.-Traza un plan de acción en el que aparezcan las etapas que tendrás que recorrer para convertir el objetivo en realidad.

El logro de tu objetivo es el punto de destino. Pero para llegar hasta allí vas a tener que cubrir una serie de etapas. Y ese es el siguiente paso que debes emprender. Lo ideal es determinar donde quieres estar dentro de un año, y empezar a marcas etapas desde ese punto hasta el día de hoy. ¿Dónde tendrás que estar dentro de 11 meses? ¿Y dentro de 10? ¿Y de 9?… Y así progresivamente hasta haber desglosado tu objetivo en sucesivas etapas que empezarán a partir de este momento.

Puedes establecer tu plan con tanto detalle como creas necesario. Hay personas a las que les encanta que sus planes sean súper detallados y precisos, llegando incluso a afinar sus etapas en forma de días e incluso de horas. Otras personas prefieren elaborar planes mucho más superfluos y flexibles.

Cualquiera que sea el método que tu elijas, estará bien. Lo realmente importante es tener una “hoja de ruta” que te indique todas las etapas que tendrás que recorrer y que te vaya guiando paso a paso hacia tu objetivo. Ese plan básicamente te va a servir para darte cuenta de si estas orientando tus esfuerzos en la dirección correcta y si te mueves a la velocidad adecuada. Además, esas etapas que has definido son en si mismo pequeños objetivos que te retarán y te impulsarán a la acción. Podemos decir que lo que hemos hecho con este proceso es dividir nuestro gran objetivo en “bocados” que nos podamos llevar a la boca con el tamaño adecuado para poder masticarlos.

Una vez tengas bien marcadas las etapas, lo único que te resta por hacer es marcar una lista de tareas para alcanzar cada una de esas etapas.

Y obviamente este proceso ha de estar plasmado por escrito. Esto es tremendamente importante, porque el simple hecho de escribir te ayudará por un lado a ser muy claro y por otro a no auto engañarte cuando las cosas se pongan difíciles y pretendas rebajar el nivel de tu objetivo. Si eso ocurre, allí estará tu plan de acción para recordarte que es lo que realmente querías lograr.

7.-Reserva tiempo para tu plan de acción. Compromete esos espacios de tiempo con tu objetivo.

Este es el punto en el que todo comienza a tomar forma. Es en el preciso instante en el que cogemos esa primera lista de tareas correspondiente a la primera etapa de nuestro plan de acción, y le asignamos un momento específico de tiempo en el que nos dedicaremos a realizarla. Cuando vinculas un trozo de tu tiempo a una tarea concreta y te comprometes a ello, es cuando de verdad todo el proceso comienza a materializarse. Es cuando siguiendo tu plan, estableces que el lunes de 7 a 8 de la mañana realizarás tu tabla de ejercicios. Siendo específico de ese modo es cuando todo el proceso comienza a materializarse.

Con ese compromiso de tu tiempo ligado a tareas específicas es cuando de verdad estás avanzando hacia la realización de tu objetivo. Mientras no existe ese compromiso de utilizar un determinado bloque de tiempo para un tarea específica, estás únicamente en el mundo de los sueños y las ilusiones. Pero cuando este proceso se comienza a desencadenar, habrás pasado a comenzar a crear realidades. Y es a través de esa acción planificada y consistente como los grandes objetivos terminan por hacerse realidad.

8.-¿Qué recursos puedes utilizar para avanzar hacia tu objetivo de manera más efectiva?

Pensar y reflexionar sobre esta pregunta puede hacerte avanzar de una manera significativamente más rápida hacia tu objetivo. Básicamente se trata de que pienses en todo tipo de recursos que pueden hacerte más efectivo en tu camino hacia lograr ese gran objetivo.

¿Conoces a alguien que ya haya logrado esa clase de resultados y al que le puedas pedir consejo? ¿Te vendría bien inscribirte en algún curso, asistir a alguna conferencia, leer algunos libros o artículos,…? ¿Podrías utilizar algunas herramientas para organizarte de manera más efectiva?…

En definitiva se trata de detectar algunos recursos clave que puedas utilizar para facilitar tu avance hacia ese gran objetivo. El poder catalizador que tendrán esos recursos en tu avance puede ser realmente espectacular. Estarás accediendo a una reserva de talento que otros ya han desarrollado a través de innumerables horas de trabajo y dedicación, y que tu puedes hacer tuya en una parte muy inferior de tiempo. Aprovecha esa fantástica posibilidad.

9.-Emprende acción masiva de manera inmediata.

Es la acción y solo la acción la que produce resultados. Por mucho que sueñes, planifiques, desees o anheles, nada lograrás si no llevas tu objetivo al plano de la acción.
Una de las grandes claves para lograr objetivos es ponerse en movimiento tan pronto como el objetivo se ha establecido. Hay que comenzar a generar inercia e impulso tan pronto como sea posible. Cuando algo comienza a moverse y va ganando velocidad, cada vez es más difícil pararlo. Se crea un inercia que permite que cada vez con menor esfuerzo se avance más y más. Lo mismo has de lograr a través de tus acciones.

Has tomado la decisión y el compromiso de lograr un objetivo que verdaderamente deseas. Así pues, no dilates tu puesta en marcha. Ha llegado el momento de dar el primer paso, aunque sea pequeño, en pos de su consecución. Haz esa llamada, compra unas zapatillas de deporte, comienza a escribir, inscríbete en ese curso, pon el despertador una hora antes,… inicia de inmediato una primera acción que te ponga en movimiento. Todo camino, aunque sea de 1.000 kilómetros comienza con un paso. Lo importante una vez está clara la dirección es ponerse en movimiento y comenzar a andar camino.

La ACCIÓN y solo la ACCIÓN te llevará adonde quieres llegar.

Este es el principal problema para muchas personas a la hora de perseguir sus objetivos. Se mantienen esperando que aparezca el momento perfecto para ponerse en marcha. Para ellos siempre es demasiado pronto, demasiado tarde, necesitan estar más tranquilos, tener una mejor situación,… y la lista podría continuar con muchas “razones” más por las que no pueden ponerse en marcha. Eso son simples excusas mentales. El “momento ideal” para empezar jamás llegará. Si tu objetivo es verdaderamente importante para ti, el mejor momento para comenzar es AHORA mismo.

No lo dilates ni un segundo, ¡comienza a tomar ACCIÓN!

10.-Verifica el avance periódicamente. Cuanto más verifiques y controles tu avance, más posibilidades existen de que tu objetivo finalmente se materialice.

La mejor manera de conseguir que tus acciones se mantengan consistentes mientras avanzas hacia tu objetivo es chequear de manera periódica que estás cumpliendo tus compromisos. Ese reto de tener que ir marcando y controlando tu avance te motivará para cumplir tus compromisos de acción.

Una forma muy sencilla de verificar tu avance es preparar una simple tabla de control. Imaginemos por ejemplo que tu objetivo es escribir un libro, y tu compromiso de acción es dedicar todos los días al menos un hora a la escritura. Chequear tu avance es tan sencillo como elaborar una tabla en la que aparezcan todos los días del año con una casilla, y en la que marcarás al final de cada día si has cumplido o no tu compromiso. El objetivo obviamente, es terminar teniendo todas esas casillas marcadas.

Personalmente he usado este sistema de verificación y chequeo del avance con muchos de mis objetivos y puedo decirte que los resultados de este simple proceso son increíbles. Uno quiere ver todas esas casillas marcadas, porque obviamente te hace sentirte fenomenal. Y es algo que impulsa enormemente a la acción. Además, es un recordatorio permanente de tu compromiso con tu objetivo.

Y una clave extra que engloba a todas las demás…

11.-Disfruta del camino. :-)

La felicidad, el éxito y la realización no están en un destino. Están en el camino. Se encuentran en este mismo instante. Es la simple sensación de que estas avanzando, creciendo, mejorando.

Celebra cada paso del camino. Desafortunadamente, son muchas las personas que constantemente se dicen: “Cuando consiga tal objetivo seré feliz”… Tremendo error. Al llegar descubrirás que la felicidad no está en ningún objetivo. Está ya en ti ahora mismo si tu así lo decides.

Y ese es mi deseo para todos vosotros en este nuevo año, que descubras que tu felicidad ya es AQUÍ y AHORA. Y desde ese punto de partida, avanza con decisión y pasión hacia tus mayores sueños.

© 2010-2014 José María Vicedo - @JMVicedo - http://maximopotencial.com


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Tú eres el responsable de tu éxito.

¿Qué relación existe entre los conceptos de responsabilidad y éxito? Lo que nos ocurre, ¿es parte de nuestro destino? ¿Está preestablecido y es así porque el destino lo ha querido?

El argumento de que lo que nos ocurre es una cuestión del destino es algo que escucho con una cierta frecuencia, y es algo sobre lo que hoy me gustaría reflexionar. ¿Lo que nos ocurre está preestablecido y es parte de “nuestro destino”?

No comparto esta visión, pues considero que nosotros, y sólo nosotros somos los únicos responsables de nuestro destino. Somos los verdaderos actores y directores de nuestra película. De este modo, asumir que cualquier cuestión está preestablecida podría deberse a la necesidad de justificar cualquier cuestión que nos sucede y no nos gusta.

Entiendo que esta visión podría ser poco más que una excusa para justificar lo injustificable. “Si ha sido así es porque tenía que ser”. Este argumento es un modo para justificar cualquier resultado, sin necesidad de analizar las causas o tratar de enmendar la acción para mejorarlo en una futura oportunidad.

Entiendo que cada resultado no es más que el fruto de las acciones que he emprendido durante todo el tiempo de mi existencia. Existe el azar, y efectivamente éste puede influir y condicionar el resultado. Ahora bien, con nuestro pensamiento, elección, decisión, y sobre todo, con la acción, nos convertimos en los verdaderos “capitanes de nuestro velero”, reduciendo así el margen que el azar tiene sobre nuestros resultados. Que las circunstancias que nos rodean puedan “condicionar” el resultado no justifica que sean las verdaderas responsables del mismo, como se podría entender en el argumento que he expuesto anteriormente.

Entiendo que el proceso de reflexionar sobre lo que queremos, o el diseño del plan de acción correspondiente no es ni mucho menos sencillo. Ahora bien, cuando nos acostumbramos a vivir nuestra vida de este modo y a través de este procedimiento, empezamos a obtener la sensación de certidumbre que genera nuestra propia acción.

Así pues, ante situaciones adversas, dificultades, …, entendamos que no es el azar, ni el mal llamado “destino” lo que genera el resultado, sino nuestro propio enfoque y acción los que nos están apuntando hacia nuestros resultados.

¿Nos imaginamos el argumento de que un vuelo, que despega de Madrid con destino a Nueva York aterriza en Buenos Aires como consecuencia del azar? No. ¿Por qué? Porque el destino está previamente establecido, y existe un plan de acción muy claro y bien establecido para acabar aterrizando en el aeropuerto de destino.

Evidentemente, pueden existir determinadas circunstancias que requieran que el avión modifique el rumbo, e incluso que pueda acabar aterrizando en un aeropuerto distinto al inicialmente previsto. Ahora bien, cuando el lugar de destino ha sido previamente planificado, y durante el vuelo se acometen las correcciones necesarias para sortear el efecto del azar (vientos, situaciones climatológicas,…), la probabilidad de acabar aterrizando en el lugar previsto es muy alta. Prácticamente del 100%.

A través de este ejemplo podemos ver que cuando planificamos la acción adecuadamente tendremos mayor probabilidad de acabar obteniendo los resultados que deseamos. Reduciremos el efecto del azar, y alcanzaremos la situación en la que, somos nosotros, y no el destino, los que acabamos decidiendo el qué y el cómo de lo que nos proponemos.

(*) Fotografía : PhillipC (Flickr)

© 2010-2014 Miguel Ángel Guilló - @miguel_guillo - http://maximopotencial.com


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Tus límites están en tus creencias personales

No puedo hacer… No puedo conseguir… Cada vez que dices o piensas en algo así y acabas completando los puntos suspensivos, sin quererlo o saberlo, estás estableciendo tus propios límites sobre esa cuestión.

Jamás conseguirás nada en lo que tú mismo no creas. Así, tus creencias personales suponen tus verdaderos límites.

¿Te has planteado alguna vez dónde están tus límites? ¿Cuáles son tus creencias?

Si reflexionas un poco sobre estas preguntas, podrás acabar concluyendo cuáles son tus limitaciones. Cuando las hayas identificado, plantéate : ¿crees que verdaderamente esos son tus verdaderos límites? ¿Crees que no podrías alcanzar nada más allá? ¿Por qué no es posible?

Es muy posible que acabes concluyendo que efectivamente podrías llegar más allá de lo que inicialmente te habías planteado, y que si no lo haces, es muy posible que sea por una cuestión de creencias.

Así pues, asume que puedes conseguir mucho más de lo que estás haciendo actualmente, y que ese camino de realización empieza precisamente en la asunción de nuevas creencias. Asume que tus límites están mucho más lejanos de lo que crees en la actualidad, y que en el proceso del cambio, lo más importante es empezar cambiando las creencias.

Cuando pensemos en el dicho “si no lo veo, no lo creo”, asumamos que realmente es “si no lo creo, no lo veo”. Así, a partir de la creencia podremos desarrollar el plan de acción oportuno para acabar realizando y materializando cualquier propósito.

© 2010-2014 Miguel Ángel Guilló - @miguel_guillo - http://maximopotencial.com


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Descubre las 3 razones de la resistencia al cambio

Que el hombre es un animal de costumbres ya lo sabemos. Parece que hacer las cosas tal cual las hemos hecho siempre nos hace sentirnos cómodos. Este es el poder del hábito, que está directamente relacionado con el concepto de resistencia al cambio. Nos permite ejecutar determinados procedimientos de forma automatizada, y casi sin pensar. Un día aprendimos un procedimiento para desarrollar algo, y desde entonces venimos haciendo fotocopias de lo aprendido, una tras otra hasta el día de hoy.

En algunos artículos anteriores hemos destacado la necesidad de hacer un alto, y reflexionar acerca de cómo estamos llevando a cabo nuestro desempeño. Al final concluimos que las cosas se pueden mejorar, que podemos hacerlo de otro modo que generaría más y mejores resultados. Sin embargo, aun sabiendo qué es lo que deberíamos hacer, en muchos casos acabamos no haciéndolo. Tenemos  una cierta resistencia al cambio, y efectivamente, cambiar hábitos es una de las cuestiones más complicadas que podemos pretender alcanzar.

¿Por qué? ¿Por qué existe resistencia al cambio?

Analizando estas preguntas hemos encontrado algunas razones que podrían justificar por qué nos mantenemos en nuestro procedimiento de forma inalterable :

1 – Cualquier cambio supone una incertidumbre. Parece que mantener los hábitos de conducta habituales nos traslada a una situación de certidumbre. Simplemente, estamos pisando un terreno que conocemos bien, y por ello, tratamos de evitar adentrarnos en esa zona desconocida que pueda suponer cualquier cambio.

2 – La decisión de cambio supone valentía, y muchas veces, si ponemos en una balanza el dolor del cambio, éste es superior al dolor de mantener el hábito actual. Así, el incentivo al cambio es realmente insignificante. Fruto de ello, acabamos viviendo una vida en piloto automático, que si bien no es lo que quizá deseemos, es una situación más cómoda que si realmente iniciamos el avance hacia la nueva situación que hemos imaginado.

3 – En el supuesto de que iniciemos el proceso del cambio, es muy posible que al principio, los resultados sean inferiores a los que estábamos consiguiendo con anterioridad. Así, encontramos rápidamente la justificación para volver a mantener el hábito anterior. Para poder evaluar la eficiencia y conveniencia del cambio, es necesario contar con el marco temporal adecuado que nos permita valorar la calidad y cantidad de los resultados. Cualquier conclusión precipitada puede llevarnos a conclusiones erróneas.

Aquí hemos descrito 3 razones que nos limitan la posibilidad de realizar cualquier cambio en nuestra vida. Ahora bien, cuando las conocemos, es el momento de soñar en grande y empezar a creer en la vida de nuestros sueños. Sólo así generaremos la motivación necesaria que supondrá un imán en el camino hacia nuestras mayores metas.

© 2010-2014 Miguel Ángel Guilló - @miguel_guillo - http://maximopotencial.com


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  • Fisherman in first Morning Light
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    Seis formas poderosas para mantener y aumentar la motivación

Seis formas poderosas para mantener y aumentar la motivación

La motivación generalmente es temporal. Por tanto es importante que constantemente vayamos alimentándola para que se mantenga a un buen nivel y nos permita mantener un buen ritmo de avance hacia nuestros mayores sueños. A continuación tienes seis sencillas claves para lograrlo:

1.-Formúlate la pregunta: ¿Cuánto deseo conseguir ese objetivo?
Tienes que multiplicar tu deseo. ¿Con cuanta fuerza deseas conseguir ese objetivo? Nunca olvides que tener razones poderosas es el ingrediente más importante en la fórmula para conseguir grandes resultados. Quien tiene un por qué poderoso es capaz de soportar casi cualquier cómo. Cuando descubras las razones de fondo por las que quieres lograr tus objetivos habrás dado un paso de gigante en el descubrimiento de esa “fuente” de motivación inagotable que se encuentra en nuestras motivaciones más profundas.

2.-Empieza a dar los primeros pasos.
La inercia y la acción son grandes generadores de motivación. Algo que está en movimiento tiende a seguir en movimiento. Algo que está parado tiende a seguir parado. Si al llegar a casa lo primero que haces es tirarte en el sofá y coger el mando del televisor, hay muchas posibilidades de que sigas allí tirado por unas cuantas horas. Por el contrario, si eres capaz de crear una dinámica que te focalice en avanzar en tus proyectos más importantes, esa misma inercia que generas haciéndolo, tenderá a continuar manteniéndote en movimiento.

3.-Formúlate la pregunta: ¿Cómo me voy a sentir si no lo hago?
Cuando tenemos un sueño o un objetivo verdaderamente anhelado, una buena forma de detectar la fuerza y la importancia que tiene ese sueño para nosotros es contestando a esta pregunta: ¿Cómo me voy a sentir si no lo hago?…
Respondiendo con sinceridad a esta pregunta muy posiblemente te darás cuanta de cuan importante es ese sueño para ti. Tal vez la respuesta que te venga a la mente es que te sentirás vacío, como si te hubieses en cierto modo conformado con menos de lo que tu potencial te permitiría realizar,… Y es cuando tomamos realmente conciencia de lo mucho que merece la pena arriesgarse y darlo todo por esos sueños. Tener claro lo mucho que te vas a perder si no tienes el coraje de perseguir tus sueños es un motivador de proporciones gigantescas.

4.-Descubre los elementos de resistencia.
Nada hay más importante para vencer a un enemigo que conocer con claridad quien es. Si eres capaz de descubrir los principales obstáculos que se interponen entre tus sueños y tú, serás capaz de movilizar todos los recursos, ayuda, etc… necesarios para vencerlos. Y cuando se comienza a vencer todos esos elementos de resistencia, la motivación se dispara. Con cada paso de avance, empezamos a vernos cada vez más capaces de llegar al nuestro objetivo, y eso multiplica la motivación.

5.-Comprométete con tus lista de cosas para hacer.
Honra tus compromisos. Es muy fácil escribir una lista de cosas para hacer. Pero no es tan sencillo ponerse manos a la obra completando todos esos compromisos. Pero curiosamente, el compromiso en lugar de atar, lo que hace es liberarnos. Nos libera de estar constantemente en una batalla mental en la que enfrentamos lo que deberíamos estar haciendo con lo que realmente hacemos. Y esa discrepancia es uno de los mayores drenadores de energía que existen. La congruencia es poder. Cuando uno es congruente con su compromiso de acción, se siente bien, y la motivación se dispara.

6.-Reorganiza tu escala de prioridades.
Comienza a colocar en el primer lugar tus objetivos más anhelados. Para muchas personas, su prioridad número uno es ver su programa de televisión favorito, o navegar sin ningún tipo de criterio por internet, o interactuar en sus redes sociales,… Esta es una receta clara hacia no lograr resultados de importancia.
Si quieres conseguir grandes resultados has de darle a tus objetivos prioridad máxima por encima de cualquier otra cosa. Algo extraordinario sucede cuando situamos a nuestros objetivos más preciados como el centro de nuestros esfuerzos. Y nada motiva más a los seres humanos que perseguir un sueño verdaderamente anhelado que se halla en el centro de nuestras prioridades.

Tras estas 6 pinceladas, ya puedes comenzar a mantener y aumentar la motivación en tu día a día.

© 2010-2014 José María Vicedo - @JMVicedo - http://maximopotencial.com


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Algunos de los mejores posts de MÁXIMO POTENCIAL

Hace poco, un seguidor habitual del blog nos enviaba esta pregunta:

¿Cuáles son para vosotros algunos de los mejores posts de la historia de MÁXIMO POTENCIAL?

Como es de imaginar, la cuestión no tiene fácil respuesta, ni siquiera para nosotros. Imaginamos que tampoco es fácil de contestar para los seguidores habituales del blog desde su inicio, hace ahora casi dos años.

Para ellos, para que puedan hacerse su propia lista de favoritos; y para los cientos de amigos nuevos que cada día descubren el universo positivo de MÁXIMO POTENCIAL, hemos hecho una selección de posts. Se trata de una lista personal, consensuada eso sí, pero la nuestra particular. Es ésta:

La gran revolución pendiente es la tuya interior. Se trata de una revolución positiva que te ha de llevar hasta la vida de tus sueños. Y este magnífico post pretende ser una guía para alcanzarla.

La visualización es la clave para conseguir cualquier objetivo en la vida. Y el mejor ejemplo lo ilustra un genio como Miguel Ángel.

Recogemos las 5 mejores estrategias para realizar la mejor gestión y administración del tiempo.

Muchas personas se limitan a contar sus días. Los grandes realizadores hacen que sus días cuenten.

El dinero no es lo más importante en la vida. Y muchas veces no nos damos cuenta que, para conseguirlo, malgastamos otros recursos mucho más valiosos.

Ésta es nuestra lista. Se admiten sugerencias y modificaciones. Estaremos encantados de escuchar vuestra opinión y, por supuesto, vuestra propia selección.

© 2010-2014 Orfeo - @manuelpomares - http://maximopotencial.com


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Las 6 preguntas positivas que te moverán a la acción

Toda pregunta lleva implícita una afirmación, una carga de información que condiciona la respuesta. Si el mecanismo del pensamiento es realizar preguntas y responderlas, veamos el poder de las preguntas positivas, y como condicionan nuestra acción. ¿Qué consecuencias tiene el pensamiento positivo?

Sabemos que nuestro cerebro funciona mediante el mecanismo de pregunta-respuesta, y así, estamos constantemente generando un diálogo interno con nosotros mismos. Para cada pregunta que nos formulamos, nuestro cerebro busca las respuestas correspondientes.

La carga de positividad, negatividad, acción o pasividad que contenga la pregunta generará una respuesta orientada en el mismo sentido de la pregunta. Así, la respuesta a preguntas positivas será positiva, la respuesta a preguntas negativas será negativa,…

Siendo conscientes de esto, parece importante filtrar muy bien el contenido de nuestras preguntas, pues si de ellas dependen las respuestas, también lo serán las acciones que emprendamos a partir de las mismas.

Supongamos una pregunta como “¿Por qué no puedo hacer esto?” Si nos fijamos, en la propia pregunta hay dos partes. Por un lado está la afirmación “no puedo hacer esto”, y por otro lado, la pregunta del porqué. La parte afirmativa está suponiendo una clara limitación que marca claramente el sentido de la respuesta. Acabo de asumir mi limitación, y simplemente he pedido que mi cerebro busque motivos que justifiquen por qué no puedo hacerlo.

Observemos que un planteamiento así está limitando nuestra acción. Realmente, no estamos buscando fórmulas para hacerlo. Mas al contrario, estamos preguntándonos cuáles serían las excusas que justificarían por qué no hacerlo.

Necesitamos diseñar una batería de preguntas alternativas que nos permitan acabar mejorando y generar la acción necesaria en la dirección positiva. Se trata de activar el pensamiento positivo.

¿Crees que podrías hacer algo para lo que tú mismo te has convencido que no es posible? Evidentemente, tu acción, si llegases a desarrollarla, sería muy pobre, y en consecuencia, acabarías justificando que efectivamente tenías razón. No era posible. Ya lo sabías.

Ahora, demos un giro de 180º a nuestro planteamiento, y cambiemos el sentido de nuestra pregunta. Plantéate “¿Qué podría hacer para acabar mejorando/consiguiendo esto”? Observa que el hecho puede ser el mismo que en el caso anterior, pero la pregunta es bien distinta. Pare empezar, la carga de información que contiene alberga la posibilidad de que “es posible mejorarlo o conseguirlo“. Así, de partida ya contamos con un planteamiento radicalmente distinto. Asumimos la opción de que es posible, e iniciamos la búsqueda de posibles opciones para conseguirlo. Igual que ocurría con la pregunta anterior, en este caso, la mente también va a responder nuestra pregunta, y acabará ofreciéndonos posibles alternativas para acabar consiguiendo el propósito.

“es posible mejorarlo o conseguirlo”

El hecho, en si mismo es objetivo. Es lo que es. Sin embargo, el lado por el que lo abordemos puede generar resultados dispares.

Te propongo una lista de 6 de preguntas positivas que puedes utilizar en cualquier situación que se te plantee cada día :

  •  ¿Qué hay de positivo en esta circunstancia? Sea cual sea la circunstancia, siempre hay una posibilidad de sacar partido de algún modo. Concéntrate en eso, y trata de obtener el máximo beneficio de la situación. Existe! Plantéatelo. Piénsalo. Verás como acabas encontrándolo.
  • ¿Qué podría hacer para salir reforzado de esta situación?
  • ¿Cómo podría suponer esta circunstancia un “trampolín” para crecer en mi vida personal/profesional,…?
  • ¿Esto es todo lo bueno que puede ser? ¿Cómo podría mejorarlo?
  • ¿De qué modo puedo disfrutar de esta situación?
  • Piensa por un momento en alguna de tus personas de referencia (personas a las que admiras, tus líderes,…), y pregúntate : ¿Cómo resolvería X (tu referencia) esta situación?

Observa que todas estas preguntas tienen 3 características en común :

  • 1 – Están redactadas en positivo
  • 2 – Las respuestas que se generen a partir de las mismas te incitarán a la acción
  • 3 – Todas ellas contienen información motivadora de forma implícita. Observa que en ninguna de estas preguntas aparece la palabra “problema”, “peligro”,…

Te propongo que revises tu diálogo interior, y que detectes si las miles de preguntas que te formulas cada día tienen el sentido y la carga de información que deben tener. Si no es así, como ejercicio de autoayuda, plantéate si algunas de las preguntas que hay contenidas en este artículo podrían ser un punto de partida para iniciar esta dinámica de pensamiento positivo.

© 2010-2014 Miguel Ángel Guilló - @miguel_guillo - http://maximopotencial.com


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Tu vida tiene que tener un propósito: Eres un milagro

Cada vez que miro el árbol genealógico de mi familia, no puedo dejar de sentirme abrumado al contemplar el innumerable número de antepasados implicados en que yo esté hoy aquí. Sin duda han tenido que superarse infinidad de obstáculos para que cada una de esas personas pudiese ir teniendo descendencia, y está sobreviviese para que ese hilo conductor de la vida llegase hasta nuestros días. Si simplemente una  sola de esas personas dentro de esa increíble cadena histórica no hubiese conocido a su pareja, o simplemente hubiese fallecido antes por cualquier razón, todo hubiese cambiado.

Cuando lo miro desde esa perspectiva, mi vida me parece un milagro. Han tenido que darse tantos miles de millones de detalles a lo largo de la historia para que yo esté aquí, que es algo que me abruma. Y no puedo evitar siempre hacer la siguiente reflexión: Si estoy aquí, tengo la obligación de desatar mi máximo potencial. He de honrar de algún modo todos los esfuerzos, vicisitudes, retos y afán de supervivencia de todas esas miles de personas que me precedieron. Mi vida tiene que tener un propósito.

Por ello, me gustaría trasladarte también a ti unas cuantas preguntas que te hagan reflexionar y que te ayuden a dar un salto de responsabilidad y estándares en tu vida:

-¿Has reflexionado alguna vez acerca de las miles y miles de personas que te han precedido en tu familia?
-¿No crees que eres un verdadero milagro? Podrían haber pasado tantas cosas a lo largo de todos esos siglos que hubiesen impedido que tú estuvieses aquí, y sin embargo, aquí estás.
-¿No crees que toda esa herencia genético-histórica bien merece que desates todo tu máximo potencial a la vida sin ningún tipo de excusas?
-¿No crees que en cierto modo estas obligado a honrar todo el esfuerzo que esas personas hicieron para llevar sus vidas hacia adelante, permitiéndote a ti hoy estar aquí?

Como te decía, cada vez que veo ese árbol genealógico es como si algo en mi interior despertase y me gritase…¡Tienes que hacer algo especial con tu  vida! ¡Es un milagro que estés aquí! ¡Aprovecha cada instante y haz de tu vida algo extraordinario!… Para mi, el ser consciente de todo esto, supone una fuerza de motivación arrolladora.

Toma el tiempo de reflexionar sobre ese grupo de preguntas. Siéntete agraciado y bendecido por ser parte de esa cadena milagrosa que es la vida… Y no dejes pasar un instante para reclamar y poner en juego absolutamente tu máximo potencial.

¡Honra a todas esas personas que te precedieron a lo largo de la historia!

© 2010-2014 José María Vicedo - @JMVicedo - http://maximopotencial.com


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